Capacidad de la batería
La capacidad de la batería de las cámaras corporales suele venir determinada por el diseño del dispositivo y el escenario de uso. La capacidad afecta directamente al tiempo de funcionamiento del dispositivo, por lo que la duración de las tareas, la frecuencia de uso y la necesidad de grabación continua determinan la elección de la capacidad de la batería. Podemos clasificar las capacidades de batería habituales en tres clases: baja capacidad, capacidad media y alta capacidad.
Baja capacidad (menos de 1800mAh)
Las baterías de baja capacidad se utilizan generalmente en cámaras corporales compactas y simplificadas, adecuadas para tareas cortas o escenarios de grabación intermitente.
Capacidad media (1500mAh - 4000mAh)
Las baterías de capacidad media son la configuración más común del mercado, adecuadas para la mayoría de las tareas cotidianas de las fuerzas del orden, seguridad o vigilancia.
Aplicaciones comunes: Estas cámaras corporales son adecuadas para el personal que debe llevarlas durante todo el día, como la policía, las fuerzas de tráfico y las empresas de seguridad. Suelen ofrecer funciones avanzadas, como grabación de vídeo HD, sincronización de audio, visión nocturna y posicionamiento GPS.

Alta capacidad (más de 4000mAh)
Las baterías de alta capacidad se utilizan generalmente en cámaras corporales de gama alta, adecuadas para tareas largas o entornos que requieren un funcionamiento continuo.
Aplicaciones comunes: Estas cámaras corporales se suelen utilizar para tareas especiales de aplicación de la ley, vigilancia a largo plazo o actividades de control, como las militares y fronterizas, misiones de rescate, etc. Estos dispositivos suelen integrar funciones muy completas, como transmisión de vídeo en tiempo real, visión nocturna mejorada y vídeo de alta resolución.

Duración de la batería y factores relacionados
La duración de la batería suele referirse al tiempo que puede utilizarse una batería con una capacidad y un rendimiento de carga/descarga razonables. En el caso de las cámaras corporales, la duración de la batería no solo afecta al uso diario, sino también al rendimiento general y al coste de mantenimiento del dispositivo.
Impacto en las cámaras corporales: Los métodos de almacenamiento inadecuados pueden provocar fallos en la batería, afectando a su uso posterior.
Ciclos de carga
La vida útil de las baterías de litio suele medirse por ciclos de carga. Por lo general, las baterías de iones de litio y de polímero de litio tienen entre 300 y 500 ciclos de carga, tras los cuales la capacidad suele disminuir a unos 80% de la capacidad inicial.
Impacto en las cámaras corporales: A medida que aumenta el número de ciclos de carga, la autonomía se reduce gradualmente. El uso frecuente por parte de las fuerzas de seguridad puede requerir la sustitución periódica de la batería o del dispositivo.
Temperatura de uso
Las baterías suelen funcionar en un intervalo de temperaturas comprendido entre -20 °C y 60 °C. Tanto las temperaturas altas como las bajas pueden afectar a la vida útil y el rendimiento de las baterías. Las altas temperaturas pueden provocar un desbordamiento térmico que provoque sobrecalentamiento o daños, mientras que las bajas temperaturas reducen la velocidad de reacción química y provocan una rápida disminución de la capacidad.
Impacto en las cámaras corporales: En entornos extremos, los dispositivos pueden no mantener un funcionamiento normal durante largos periodos e incluso provocar fallos en la batería.
Profundidad de descarga
La profundidad de descarga se refiere a la proporción de capacidad de la batería consumida durante cada descarga. La sobredescarga acelera la degradación de la batería de litio, por lo que se recomienda cargarla cuando el nivel de la batería descienda a 20-30%, en lugar de agotarla por completo.
Impacto en las cámaras corporales: Las descargas profundas frecuentes acortan la vida útil total de la batería, aumentando los costes de mantenimiento.
Condiciones de almacenamiento
Si los dispositivos no se utilizan durante mucho tiempo, las baterías deben almacenarse en un lugar fresco y seco con un nivel de carga entre 40-60% para evitar la sobredescarga o sobrecarga.